Datos biográficos del Padre Pío

Datos biográficos de Francesco Forgione, el Padre Pío 

Francesco Forgione Di Nunzio nació a las 5 de la tarde del miércoles 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, provincia de Benevento, al sur de Italia. Hijo de Grazio Forgione (1860-1946) y María Giuseppa Di Nunzio (1859-1929) que unieron sus vidas en 1881, cuando ambos tenían 21 años, y construyeron el hogar que acunó el pequeño que algunos biógrafos mencionan como “regordete” y especialmente activo. Al parecer era tan impetuoso que resultaba capaz de dar vuelta la cuna de madera que habían pintado de rojo para esperarlo; impulso que provocaba el rezongo del papá. 

Para cuando nació Francesco aquellos padres ya conocían la indescriptible felicidad que provoca la llegada de una nueva vida, pero también el inconmensurable dolor de una partida temprana, situación que tampoco era extraña en una realidad de altísima mortalidad infantil. En 1884 nació Francesco que vivió un par de años, en 1885 Amalia que falleció al año, María nació en 1888 y murió en 1900, Mario llegó al mundo en 1889 y también falleció en 1900. Los otros hermanos de Pío fueron Michele (1882 1967), Felicitá (1889-1918), Pellegrina (1892-1944), Grazia (1894-1969). Algunos biógrafos afirman que el nombre del futuro santo fue elegido en homenaje al hijo fallecido, según otros se trató de un homenaje a San Francisco de Asís y otros refieren a otras devociones de Giuseppa. 

“Habían pasado sólo trece horas de su llegada al mundo y su padre, de nombre Grazio, campesino, muy religioso, por temor de que su hijo pudiera morir sin bautismo no dejó tiempo al tiempo (…) El día después, a las seis de la mañana, fue bautizado en la Iglesia de Santa Ana, situada a pocas cuadras de su casa”, cuenta Antonio Pandiscia en el libro Padre Pío (1° ed. 17° reimp. Buenos Aires. San Pablo. 2022). 

En el artículo titulado La Casa donde nació el Padre Pío está en Pietrelcina (Italia), el sitio web www.padrepiodepietrelcina.com indica sobre la bendecida vivienda: “…uno entra a tres pasos desde el exterior. Al entrar, a la derecha, hay una mesa de noche y una cama doble sostenida por listones en hierro forjado y patas de hierro, frente a la ventana de cuatro panales hay un lavabo muy desgastado y un cofre antiguo, después de una mesa cuadrada cubierta por una alfombra descolorida en la que se apilan libros que fueron utilizados por el Padre Pío cuando fue a la escuela con su maestro Caccavo; en un marco modesto está su foto grafía, la cual fue enviada a su madre mediante una joven de San Giovanni Rotondo. A la izquierda de la puerta de entrada hay un cofre antiguo, está junto con dos sillas, completando el mobiliario de la habitación de ladrillo y techos de vigas de madera. En la pared, en la cabecera de la cama, hay cuatro litografías de la Virgen y dos crucifijos. En el pavimento hay una trampilla que lleva a una habitación de abajo. Fue usada como depósito y establo para burros. También se puede entrar a esta habitación desde una puerta exterior al lado de la casa. En el número 28 de este mismo callejón se pueden encontrar otras dos pequeñas habitaciones alquiladas por su padre Grazio. La primera es muy modesta y fue utilizada como la cocina familiar, aquí una vieja chimenea recuerda las noches de invierno, con los troncos ardientes y la figura de la mama Peppa. La segunda habitación estaba en la parte trasera de la cocina y daba a la campiña bien cultivada y en la calle sinuosa que te lleva a Piana Romana. Este fue el dormitorio de Francesco y sus hermanos, y es la habitación donde el Padre Pío tuvo sus primeras experiencias sobrenaturales. Desde que era peque ño, Francesco, sediento de sufrimiento y penitencia a menudo dormía en el suelo, usando una piedra como almohada…”. 

El sustento para el hogar surgía del trabajo en el campo, aunque la precariedad de esa actividad motivó que Grazio emigrara en busca de recursos para los suyos a Estados Unidos (1898 - 1903) y Argentina (1910 - 1917). De ese sacrificio resultó la posibilidad material de sostener los costos de la formación de Francesco que desde muy pequeño había manifestado, muy claramente, su vocación sacerdotal, mostrando una conducta sustancialmente distinta a la de sus pares.

Mamá “Peppa” contó: «no cometió nunca ninguna falta, no hizo caprichos, siempre obedeció a mí y a su padre, cada mañana y cada tarde iba a la iglesia a visitar a Jesús y a la Virgen. Durante el día no salió nunca con los compañeros. A veces le dije: "Franci, sal un poco a jugar”. Él se negó diciendo: “no quiero ir porque ellos blasfeman"». 

Por el diario del Padre Agostino de San Marco in Lamis, quien fue uno de los directores espirituales del Padre Pío, se conoció que para el quinto año de edad Francesco ya vivía experiencias místicas con tal asiduidad que llegó a considerar que eran comunes a todas las personas. En el libro San Pío de Pietrelcina DEVOCIONARIO (ACN Internacional, Publicación Digital, 2022) aportan que, “A los 5 años ya sentía la necesidad de entregar su vida al Señor. Sobre el altar se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús que le hacía señas de acercarse y le colocó su mano en la frente. Desde aquel momento sintió crecer en él el fervor de amarlo y entregarlo todo a Jesús”. 

Según algunas biografías el niño se habría inspirado en un fraile capuchino de nombre Camilo que mendigaba cerca de su pueblo. Probablemente podamos pensar que tan elevada alma cumpliría su propósito independientemente de la aparición o no de una motivación puntual como aquella. A los 12 años recibió la primera comunión y el año siguiente fue confirmado en la fe católica. 

Cuando tenía 15 años, el martes 6 de enero de 1903, ingresó al Noviciado de los Frailes Menores Capuchinos en Morcone. 

El jueves 22 de enero tomó el hábito franciscano y el nombre de Fray Pío. La nominación, según algunos biógrafos, fue resuelta en homenaje al Papa Pío V, pontífice del siglo XVI que se destacó, entre otros asuntos, por su combate a las posiciones herejes, la actualización de aspectos referidos a la teología y la liturgia, la instrumentación de servicios de atención para los desprotegidos y la aplicación de medidas tendientes a recortar gastos y estructuras de la curia vaticana que consideró innecesarios, impulsando la vida austera y responsable de los ministros de la Iglesia. Pío significa piadoso, devoto, inclinado a la piedad, dado al culto de la religión y a las cosas pertenecientes al servicio de Dios y de los santos. 

Fue ordenado sacerdote el miércoles 10 de agosto de 1910 en la Catedral de Benevento. Varias de sus biografías cuentan que solicitó especialmente ese sacramento porque la fragilidad de su salud le hacía temer por su vida; es así que fue consagrado a los 23 años, con un año menos de la edad mínima requerida entonces para la consagración. Como recuerdo de la ceremonia pidió que se imprimieran tarjetas con el siguiente mensaje: “Oh Jesús, mi alimento y mi vida, te elevo en un misterio de amor. Que contigo sea yo para el mundo camino, verdad y vida, y para ti sacerdote santo, víctima perfecta. Padre Pío, capuchino”.

Por esa delicada salud estuvo en casa de sus padres hasta setiembre del año 1916. Desde allí fue enviado al Convento de San Giovanni Rotondo donde vivió el resto de sus días. 



El Padre Pío Padre Pío en su juventud. Resulta complejo conseguir datos sobre la imagen que circula por internet pero, se puede estimar que corresponde al inicio de la década de 1920 dado que el fraile ya tenía los estigmas manifestados, de manera visible, en 1918, a sus 31 años. 


María Giuseppa Di Nunzio (1859-1929), la mamá de Francesco. Cuando “Peppa” falleció, afectada por neumonía, su hijo lloró muchísimo, tanto como para que algunos de sus compañeros de convento opinaran que, quizás, aquella actitud era un tanto exagerada. “¿Cómo quieres que no llore si la que murió es mi madre?”, fue la contundente respuesta que dio Pío ante aquellos planteos. 

Grazio Forgione (1860-1946), el papá de Francesco. Emigró a América en busca de los recursos que permitieran sustentar la familia y la formación de su hijo; estuvo en Estados Unidos (1898 - 1903) y Argentina (1910 - 1917). “Tio Grazio” vivió sus últimos años muy cerca de Francesco, en San Giovanni Rotondo. 



Vista actual de la casa de la familia Forgione Di Nunzio, imágenes aportadas por Lourdes Barreiro.


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