“No creía en la historia del perfume"

 

Juan Bautista Morelli D”Auggero (Italia 1868 – 1947 Uruguay) fue un destacado médico, científico, investigador y difusor, docente universitario y político; un hombre de fe que llegó a cultivar una profunda espiritualidad.

En febrero de 1925 viajó al Convento de San Giovanni Rotondo para ver al Padre Pío, atendiendo el pedido de su amigo, el Padre Luis Orione, que a su vez cumplía un requerimiento del Vaticano. Don Orione encargó a Morelli una opinión científica del
proceso del capuchino, en un contexto en el que se debatía con pasión, dentro y fuera de la Iglesia, sobre los dones que manifestaba el oriundo de Pietrelcina en general y, en particular, en referencia a los estigmas.

El doctor compartió un par de días con Pío y su comunidad y de ese encuentro surgieron valoraciones de relevancia fundamental para intentar comprender tanto el más elevado proceso que vivía quien entonces era un joven sacerdote, así como para visualizar de qué manera se vinculaba con las más pequeñas acciones cotidianas. Esas consideraciones están contenidas en dos cartas que, en tono de informe sobre aquella visita, Morelli remitió
al fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia; la primera data de 1925 y la otra está fechada en 1928. Los documentos fueron hallados no hace mucho tiempo por el Padre Flavio Peloso en los Archivos Oronianos (Roma).

El descubrimiento echó luz sobre un asunto del que se sabía muy poco.

Ocurre que el profesor universitario jamás escribió sobre el tema a otro destinatario que no fuera Don Luis y tampoco hizo referencias orales sobre el particular, ni siquiera en el ámbito privado de la familia. Sus descendientes sabían que Juan Bautista conoció al Padre Pío, el dato fue compartido de generación en generación, pero la historia careció de sustento y profundidad hasta que Peloso materializó su destacado aporte.

Se considera que el silencio fue el resultado de un compromiso asumido con la Iglesia.

Aquellas misivas materializan la única posibilidad de conocer sobre aquel encuentro en general y, en este caso en particular, de la percepción del aroma a santidad. Conviene insistir en el valor del referido aporte de Morelli, lamentablemente todavía muy poco conocido. Es que sus textos ayudan a dimensionar al Padre Pío con la especial ventaja de que no surgieron de la pluma de un devoto sino de una persona que se posicionó en el lugar de la objetividad y que todo lo vio apelando a su mirada científica. 

Sobre el encuentro entre aquellos paisanos el autor de este trabajo publicó el libro
“Juan Bautista Morelli y el Padre Pío” (2022).

Como un hombre de ciencia que sin embargo no oculta su fe, desde el lugar del católico comprometido que desconfía de “los cuentos” que aluden a cuestiones mágicas o sobrenaturales y reconociendo ciertos prejuicios respecto a los relatos que rodeaban la existencia del fraile, el médico de nacionalidad legal uruguaya testimonió sobre la manifestación del “perfume sui géneris” que percibió a pesar de padecer una temporaria
pérdida total del olfato cuando cruzaba el umbral de la habitación del Padre Pío, en ausencia del “dueño” del dormitorio y con la particularidad de que se encontraba junto a otra persona que certificó la experiencia.

“A pesar de que yo tenía un fuerte resfrío con la consiguiente anosmia total (aunque pasajera) en ese momento percibí un perfume sui géneris. No sentí más nada, ni en el momento que entré a la habitación, ni después, cuando salí. Pero el hecho es indudable para mí y tanto más notable porque no creía en la historia del perfume que me habían intentado contar algunas veces; y en ese preciso momento no lo recordaba para nada. Pregunté al P. Gaetano y confirmó mi impresión. No pude sentir más aquel perfume,
ni siquiera en la cercanía del P. Pío”, relató Morelli a Don Orione, otro hombre santo de nuestro tiempo.



El doctor Juan Bautista Morelli desconfiaba de los “cuentos” que rodeaban la vida del Padre
Pío, entre ellos el que refería al “perfume sui géneris”. Pero no sólo fue bendecido
con la manifestación de ese don sino que, especialmente, en un profundo encuentro
espiritual con el santo de los estigmas. 
Foto aportada por María José Mones, nieta del médico.


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