“Una noche al terminar mis oraciones sentí un delicioso aroma a jazmín”

 

Escribe Karen, devota de la ciudad de Paysandú - Uruguay.

Esto sucedió hace ya bastante tiempo, en ese momento tenía 19 años. Mi mamá viajó a la ciudad de Young (Río Negro - Uruguay) porque su mamá estaba otra vez internada, así que me correspondió quedar a cuidar a mis hermanas que eran chicas. 

La abuela padecía un problema cardíaco muy grave y por esa razón debía ser internada bastante seguido. Era una persona amorosa, caritativa, en nombre de Dios siempre vencía 
dolores de cabeza, empachos, aires, hasta algo que llamaban paletilla caída...en fin, la gente del pueblo recurría a ella. Jamás aceptó dinero, agradecía que le tuvieran confianza y a lo sumo aceptaba alguna verdura o algún comestible.

Por ese entonces yo leía mucho, leía todo lo que me llegara, y así fue que una vez me interesé en un artículo sobre el Padre Pío, no recuerdo si lo encontré en una revista católica o dónde. La cuestión es que me maravilló conocerlo, me sorprendieron sus dones, que soportara los estigmas de Jesús, que pudiera estar en dos lugares al mismo tiempo.

En esos días nos avisaron que la abuela estaba muy mal y entonces hice lo único que podía hacer por ella, rezar, rezar mucho. Conmovida por Pío me encomendé a él, encomendé a la abuela, solicité su intercesión.

Sólo voy a contar que una de aquellas noches, al terminar mis oraciones, sentí un aroma delicioso a jazmín, aunque no había tal planta ni en mi casa ni cerca de ella, y que mi abuela vivió unos cuantos años más, que la pude disfrutar mucho, muchísimo. Inmediatamente asocié esa manifestación a la presencia del santo y tomé todo aquello como un milagro. La verdad es que nos habían anunciado que la abuela no viviría más de 3 años desde que empezó con aquellos problemas, pero, gracias a Dios, triplicó esa cantidad.

Hoy me alegra regalarte mi historia para que la compartas y también quiero que sepas que no soy de tener santos en mi casa ni de usar imágenes, pero creo fielmente en la capacidad de intercesión de Pío, creo que llegó a este mundo con una misión y tengo claro que para mi familia consiguió una gran bendición.

- Texto publicado en el libro "Aunque sea un susurro, yo siempre te escucho" de Eduardo Rodríguez (2023)



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