“Le pedí con todas mis fuerzas que me curara, si él consideraba que debía hacerlo"
Pedro y Olga, su señora, llegaron aquel día a La Aurora instados por su hija Paola, a quien reconocen como “una gran devota del santo” que contagió con su fe a toda la familia. El hombre no estaba bien. Desde hacía algún tiempo sufría de intensos y permanentes dolores en la cabeza que le provocaron la humana reacción “de pensar lo peor”.
Esa vez el espacio de la ermita “estaba muy tranquilo”, así que los peregrinos aprovecharon para extender y profundizar el diálogo interno. “Nos paramos frente a la imagen. Mi señora rezó y se alejó un poco. Yo me quedé un rato porque sentí la necesidad de comunicarme más con el Padre Pío”, confiesa Pedro que estaba atormentado por la persistencia del dolor.
Es cierto que la medicina descartó sus sospechas “de que fuera un tumor” y determinó que padecía “una alergia en los ojos” pero, el tratamiento no daba resultados. Así, ante la imagen, asumiendo su experiencia y deseoso de superarla, tuvo la certeza de que sus sentimientos encontraban receptividad.
“En ese momento sentí que el santo me escuchaba y le pedí con todas mis fuerzas que, si podía, con su grandeza, me curara, si él consideraba que debía hacerlo. Pero que si así no sucedía yo no renegaría”. Pedro hizo saber “que quería seguir viviendo” porque entendía que “todavía” su familia lo necesita.
“Después de haber dicho todo eso sucedió algo que yo no podía creer, algo fantástico. La cabeza de la estatua se movía con un movimiento afirmativo que yo interpreté como que me decía un sí, que atendería mi pedido, que me iba a curar”, relata Tourn con intensa emoción, la misma que siente cada vez que recuerda aquel día de octubre de 2021. “Me emociono hasta las lágrimas y eso que no soy hombre de llanto fácil, por el contrario”, reconoce este vecino de Guichón (Paysandú). “Más increíble que aquel movimiento de la estatua, que a mí me resultó muy sorprendente, fue que al otro día desperté sin dolor y gracias a la intercesión del Padre Pío superé aquello. Sané de eso que me atormentó tanto y que nunca supe en realidad qué era”.

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