A pedido de Don Orione, que atendía un requerimiento papal, el uruguayo Juan Bautista Morelli realizó una observación médica del Padre Pío. De la misión, desarrollada bajo la característica de secreto pontificio, resultaron aportes de valor que oportunamente sirvieron a la defensa del capuchino estigmatizado y hoy son una preciosa vía para profundizar en su conocimiento.
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| Doctor Juan Bautista Morelli |
Defensor del Padre Pío
Recién había comenzado el siglo XXI cuando descendientes del doctor Juan Bautista Morelli (1) recibieron una llamativa solicitud de reunión de parte del padre Flavio Peloso (2), que fue superior de la Pequeña Obra de la Divina Providencia fundada por Luis Orione (3) en 1899. En el marco de un viaje a Montevideo por cuestiones inherentes a sus responsabilidades en la orden, el sacerdote aprovechó la oportunidad para acercar a los orgullosos familiares de aquel “uruguayo de corazón” un trascendente hallazgo.
Los Archvos Orioninos revelaron que Don Luis había sido “…encargado por la Santa Sede del Vaticano para hacer luz sobre la situación controvertida del P. Pío de Pietrelcina…” (4) y que en la capital uruguaya encontró la persona con los méritos, aptitudes y compromiso necesarios para encomendar un estudio del que debía surgir una opinión con sustento científico sobre el caso: el doctor Morelli. Peloso reveló el asunto en el libro “Don Luigi Orione e Padre Pío da Pietrelcina – Nel Deccennio ella tormenta: 1923-1933” (Año 1999, Editoral Jaca Book) y en un artículo que subió a internet bajo el título “Juan Bautista Morelli, defensor del Padre Pío” (5).
El "misterio" del silencio
El aporte del cura orionita fue revelador para la familia que en general se asume devota del Padre Pío y reconoce el legado que en tal sentido dejaron Juan Bautista y Rosa MacKinnon Algorta (1870-1929), su esposa. Hasta el encuentro con Peloso compartían el dato de que “Nono” conoció al Padre Pío, pero no sabían sobre el contexto del encuentro. La información que aguardaba en el archivo con sede en Roma permitió respuestas para todas, o casi todas, las preguntas y terminó con lo que algunos descendientes del catedrático recuerdan como “un misterio”.
Los documentos confirman que el Papa Benedicto XV (1914-1922) solicitó a Orione una opinión sobre el proceso del Padre Pío que entonces generaba tensión en la interna de la Iglesia. El nacimiento de la segunda década del siglo XX fue testigo de la creciente popularidad del humilde hijo de Pietrelcina en quien se habían manifestado los estigmas abiertos y sangrantes y a cuya intervención se atribuía, ya entonces, una gran cantidad de sanaciones, entre otros dones. Ante tal requerimiento “el Padre de los pobres” (6), quiso hacerse de una valoración sustentada en criterios médicos que sirvieran de apoyo a su posición de defensa al “pobre fraile que reza”, postura que lo expuso al juzgamiento y el rechazo en un contexto especialmente adverso para el estigmatizado. Orione habría presentado las consideraciones de Morelli ante el Papa Pio XI (1922-1939).
Peloso explicó que la misión del galeno a San Giovanni Rotondo, el lugar de residencia de Pío, se desarrolló bajo las características de “secreto pontificio” que estable ce el principio de confidencialidad para asuntos que por su gravedad demandan un tratamiento distinto al ordinario. Asumiendo el contexto, no sería extraño que las intervenciones referidas al Padre Pío se viabilizaran con esas prevenciones. Entonces, Orione y Morelli, quizás también el mismo capuchino, “asumieron la obligación ante el Papa de no hablar más del tema y ni siquiera podían escribirse sobre eso”, concluyen sucesores del político nacionalista. Recién entonces entendieron porque aquel episodio se mantuvo oculto durante un siglo, porqué el médico no habló del asunto ni aun ante su familia, ni escribió sobre ello, salvo al propio Orione, y explicaría la causa de una de sus condecoraciones, la de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno.
La distinción es entregada por la Santa Sede en reconocimiento a los servicios políticos de defensa de los Estados Pontificios, por un servicio especial a la Iglesia o como destaque a quienes son ejemplo para las comunidades de sus países. Los herederos del profesor desconocen la existencia de alguna otra causa que pudiera motivar un reconocimiento de esas características.
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| Padre Luis Orione |
Don Orione y el Padre Pío, dos santos que se conocían sin haberse encontrado jamás
Es común encontrar la afirmación de que Orione y Pio no se conocían, pero quizás sea más conveniente aseverar que nunca se visitaron “físicamente” ni se escribían, esto para distinguir que la falta de acercamiento en el plano material no implica desconocimiento. Es evidente que existía un reconocimiento mutuo que sólo puede surgir del conocimiento más profundo. Sin desconocer las resoluciones de la Iglesia y honrando siempre su fidelidad al Papa, Orione intentó reivindicar al Padre Pío. No titubeaba al manifestar su convicción de que el fraile experimentaba un proceso sobrenatural a pesar de que en la Iglesia se imponía la opinión contraria. El sacerdote Giuseppe Dutto, que durante largos años fue superior de las delegaciones para Uruguay y Argentina de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, contó que alguna vez, entre 1935 y 1936, preguntó a Orione sobre la persecución que sufría Pío y recibió como respuesta: “es la sinagoga que continúa...”, además de consideraciones de disconformidad con lo que sucedía. En el mismo diálogo y ante la pregunta sobre si conocía al capuchino, Orione confirmó que “no se habían visto nunca, pero se conocían” (7).
En una carta que remitió al Obispo del Melfi en 1925, el fundador de la Pequeña Obra detalló una visión en la que el mismo Jesús confirmó la santidad del fraile del Gargano (8). En San Giovanni Rotondo se evidenciaba el mismo nivel de reconocimiento. Existen varios relatos que dan cuenta de que el capuchino consideraba a Don Luis como “un verdadero santo” y que acogía especialmente a quienes enviaba el oriundo de Pontecurone en procura del milagro. El fallecimiento de Orione (12/3/1940) afectó “profundamente” al fraile que había anunciado el desenlace contrariando las noticias que hablaban de la recuperación del enfermo.
El encargue de Orione y el viaje a Italia
Orione visitó Uruguay por primera vez en 1921 y en esa ocasión conoció a Morelli. No
existen datos específicos sobre cómo sucedió el encuentro, pero se reconoce que la señora del médico era una católica especialmente activa y que materialmente aportaba a la Iglesia de una forma muy considerable. Ella, que ya tenía referencias de la obra de Orione, habría favorecido la reunión.
Tras una larga e intensa búsqueda espiritual, Juan Bautista se convirtió al catolicismo a comienzos de la década de 1920 vivenciando una intensa unión con Jesús. Se cuenta que asistía a misa todas las mañanas, bien temprano, y que guardaba silencio hasta que concluía la celebración porque decía que las primeras palabras del día debían ser para el Cristo.
En diciembre de 1924 la familia Morelli MacKinnon partió hacia Europa donde permaneció casi medio año. Juan Bautista visitó el Convento de San Giovanni Rotondo en febrero de 1925 y, muy curiosamente, viajó solo hasta allí. ¿Por qué razón no lo acompañó su señora, ferviente católica e informada de la vida del capuchino?, ¿por qué no llevó a sus hijos médicos que podrían tener acceso a un caso tan particular, de valor para su formación? Entre otros, estos datos alimentan la idea de la confidencialidad de la tarea.
Aún en Europa, el médico elaboró un informe con destino a quien le encomendó la intervención. La lectura de esa carta se constituye en una oportunidad para conocer al Padre Pío. Es que el profesor tuvo la capacidad de ver en profundidad tanto la sencillez de lo cotidiano como la profundidad de la experiencia mística. El texto nos
lleva a la misa de Pío, nos hace partícipes de las ruedas de charla en torno al fuego, da cuenta de sus preocupaciones sobre asuntos propios y ajenos, nos invita a disfrutar de sus ocurrencias, nos trae su sonora risa. Descarta, enfáticamente, que los estigmas hayan tenido origen en la neurosis, como afirmaban algunos poderosos de la Iglesia de aquel tiempo, y opina que “jamás el histerismo podría llegar a provocar estas lesiones tróficas. Por lo tanto, cuando se puede excluir la producción artificial, se debe admitir la intervención, como dije, de un agente fuera del orden natural, del mundo físico”.
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| Padre Pío |
Notas
1-Juan Bautista, hijo de Leone María Morelli y Constanza D’Auggero, nació el 27 de abril de 1868 en Artena, Italia. Cuando tenía dos años su familia se instaló en Montevideo. Fue
médico, docente, investigador y difusor; destacó en el estudio de las enfermedades pulmonares y, específicamente, de la tuberculosis. Militó en el Partido Nacional, salió a las cuchillas con Saravia, pero también se desempeñó como diputado y senador. Recibió múltiples homenajes y reconocimientos. Falleció el 31 de diciembre de 1947. En la ciudad de Montevideo, en el barrio de La Unión, hay una calle que lo recuerda.
2- Flavio Peloso nació en Almisano di Longo, Vicenza, Italia, en 1952. Fue ordenado sacerdote en 1979. Integra la Orden Pequeña Obra de la Divina Providencia, de la que fue superior entre 2004 y 2016, convirtiéndose en el séptimo sucesor del fundador. Fue el postulador de la causa de Orione, canonizado el 16 de mayo de 2004. Se ha dedicado al estudio y la difusión de la espiritualidad de Don Luis. Residiendo en Roma, Italia, es el director de la revista Mensajes de Don Orione.
3- Luis Orione nació en Pontecurone (Italia) el 23 de junio de 1872. Fue ordenado sacerdote en 1895. Dedicó su vida a la solidaridad, abrió espacios para la atención de los jóvenes desprotegidos, los reconocidos Cottolengos que llevan el apellido de un cura que ya cumplía esa terea. Fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia. En 1899 inició la rama de los ermitaños de la Divina Providencia, en 1915 la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad y en 1927 las Hermanas Adoratrices Sacramentinas invidentes, a las que se añadirán después las Contemplativas de Jesús Crucificado. Su obra está presente en más de 30 países. Falleció el 12 de marzo de 1940. El Papa Juan Pablo II reconoció su santidad el 16 de mayo de 2004.
4- https://messaggidonorione.it/articolo.asp?ID=1382#
5- Ibid.
6- El Papa Pío XII llamó a Orione "padre de los pobres y bienhechor de la humanidad doliente y abandonada”.
7- http://www.donorione.org /Public /ContentPage/content.asp?hdnIdContent=6369
8-https://www.padrepio.it/don-orione-e-padre-pio/
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