"Aunque sea un susurro, yo siempre te escuho"

Aquella tardecita del verano sanducero era, como tantas otras, de mates y charla. El ritmo pausado con que se desarrollaba el ritual marcaba el tono de un intercambio fluido en el que se intercalaban comentarios casi que, de rutina, sobre los asuntos más sencillos, con cuestiones de mayor relevancia, con proyectos, con emociones y sentimientos profundos. Generalmente algún silencio precedía el cambio de tema, del tenor del diálogo.

La vida de la pareja está especialmente marcada por la presencia del Padre Pío; en realidad buena parte de la actividad cotidiana de la familia tiene que ver con la devoción hacia el capuchino de Pietrelcina. En algún momento el diálogo se detuvo en un problema cuya resolución urgía, uno de esos asuntos que habitualmente tiene preocupados a los uruguayos y que para su solución pareciera que, indefectiblemente, hay que contar con alguna asistencia sobrenatural, extraordinaria. Analizadas las alternativas y ante la falta de posibilidades concretas, uno de los integrantes de la pareja manifestó al otro que habría que recurrir otra vez al Padre Pío, pero descartó hacerlo por sí mismo argumentando que no se sentía escuchado. Sus palabras fueron, “pedile vos al Pío, a ver si te escucha, porque a mí nunca me escucha”.

El silencio que siguió a esa afirmación hubiese sido extenso si no fuera por el sonido del teléfono que anunciaba la llegada de un mensaje. La comunicación se concretó a través del celular de quien recibió la contundente aseveración. El remitente era Guillermo, desde Artigas, su ciudad natal y de residencia. Este amigo de la pareja ha recibido la bendición de canalizar mensajes de Padre Pío y, de hecho, ocupa buena parte de su vida en dar a conocer la obra del santo de los estigmas, haciéndolo especialmente cercano a sus hermanos. Aquel mensaje resultó impactante por el momento de su recepción, inmediatamente pronunciada aquella declaración, y por su contenido. 

El escueto texto del WhatsApp decía, «Este es un mensaje del Padre Pío para la hermanita Silvia: “Aunque sea un susurro, yo siempre te escucho”».



Comentarios

Entradas populares de este blog

Gruta en Arroyo Malo (Paysandú): “una obra para que todos supieran lo milagroso que es el Padre Pío”

“El viejito de barbita estuvo acá, pero se fue volando”

“El Padre Pío me llevó de la mano por el caminito de la gruta”