La manifestación del Padre Pío a través de una foto

Esta historia, aportada por Sixto Moneta igual que la imagen que la acompaña, surge de la experiencia de un matrimonio que reside en Salto (Uruguay) que trabajó duro para regalarse la oportunidad de conocer aquellas tierras, donde Padre Pío los recibió con una manifestación sorprendente. 

El hombre hizo la invitación y propuso un itinerario. Ella no presentó reparos a la propuesta, pero pidió incluir en el recorrido el Convento de San Giovanni Rotondo, donde vivió el Padre Pío. La señora era devota del santo, mientras que él se definía como ateo y rechazaba aquellas manifestaciones de fe. Acordaron sin dificultades y llegaron hasta aquel pueblo del sur de Italia.

En el convento ofrecen recorridas por cada uno de los lugares en los que transcurrieron los días de Pío. Así fue que pasaron por la pequeña habitación en la que el fraile estuvo confinado durante varios años debido a una sanción papal. La decisión del Vaticano que le impedía ejercer los Sacramentos en público se fundamentó en aquellos informes que intentaban explicar la aparición de los estigmas como resultado de algún tipo de desorden mental, de una intención de fraude.

La señora aprovechó a registrar fotos de cada espacio del convento y también las tomó en la celda o dormitorio y, en particular, de la cama del santo. Aquellos eran tiempos en los que las cámaras fotográficas registraban las imágenes en “rollos”, así que los disparos estaban condicionados por la capacidad del “carrete”.

Ya en Salto, una de las primeras tareas fue llevar los “rollos” para que sean revelados. Deseaban revivir la experiencia del viaje a través de las fotos y compartir con familiares y amigos los detalles del recorrido. El hombre fue el encargado de retirar las impresiones. En el local no contuvo las ganas de verlas, aunque más no fuera en una mirada rápida, y ahí se encontró con la sorpresa. 

Llamativamente, en la foto de la cama de la celda del convento había aparecido la imagen del Padre Pío, tal como si estuviese descansando. Él había visto el lugar y allí no había nadie. Entonces hacía más de 30 años del fallecimiento del capuchino. 

Apreciar esa foto le causó un impacto muy profundo. El mismo grado de asombro mostró su señora que tenía plena conciencia de haber fotografiado una cama vacía.

El Padre Pío se había manifestado para tocar el corazón de quien no creía y hoy es otro de sus fervientes devotos.





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