El milagro que llevó a Padre Pío a los altares
«Actualmente para la beatificación de un siervo de Dios no mártir, la iglesia pide un milagro, para la canonización (también de un mártir) pide otro. Sólo los presuntos milagros atribuidos a la intercesión de un siervo de Dios o de un beato “post mortem” pueden ser objeto de verificación. Se considera milagro aquel hecho que supera las fuerzas de la naturaleza, que es realizado por Dios fuera de lo común de toda la natu raleza creada por intercesión de un siervo de Dios o de un beato» (1). Para sustentar la beatificación del Padre Pío fue presentado el caso de la curación de Consiglia De Martino, una señora residente en Salerno (Italia) que en setiembre de 1995 estuvo a punto de fallecer por la rotura de un conducto linfático. Cuando la medicina no tenía nada que hacer la salvó su fe en Dios a través de Pío. El Papa Juan Pablo II beatificó al fraile capuchino el 2 de mayo de 1999 y la señora Consiglia parti cipó de la ceremonia (2). El 16 ...